Carnaval italiano a la mar

"Con mi salvaje corazón, los vicios no son del cuerpo"
Algún músico conocido




Pocas cosas en esta vida son tan buenas como abrir los ojos suavemente con los rayos más fuertes del sol en la mañana y ver el cuerpo conocido del desconocido de la noche anterior. Son escenas tan escasas (cualitativamente) que es, creo, una de las más grandes lastimas del capitalismo interior.

Piccola notte



Lo mío, lo mío, no es lo internacional pero de alguna manera se me ha dado. Soy más bien de gustos hispanos o más exactamente me gustan mexicanos y españoles. Cabello negro y largo, ojos grandes, oscuros, narices grandes, barbas interesantes y pieles un tanto claras; altos. Usualmente el nihilismo pseudointelectual es mi veneno de elección. Pocas veces se encuentran estos dos tipos de atributos juntos, de hecho solo una vez. Sin embargo eso nunca ha sido un impedimento para que pruebe el afirmar o quizas negar este gusto en particular.

El mar de La mar

Lo que no te mata te hace más fuerte




Me gusta escribir historias completas, redondas; sólo con ligeras sugerencias de lo anterior al momento narrado y más o menos cerrando. Pero la idea, puesto que es un blog personal, es hablar de mí por completo, sin pedacitos acabados, así como la vida. Esta hazaña no me es posible por el momento o por espacio, y creo que será lo único que quede en suspenso.

Mi gachupín






¿Pu verte como eres antes de que tú lo veas? ¿Enamorarse de alguien que todavía no eres?...

No había sido necesario rosarnos al pasar, nos habríamos sentido a kilómetros de distancia. Un metro noventa; vestido ligeramente, todo de blanco, sandalias y treinta y siete años. Al pasar la imagen del primer encuentro por mi cabeza, tengo que pasar también saliva para contener aunque sea un poco el deseo. —A que tú quieres bailar conmigo. —¿Qué? Esa voz me hace voltear —Que sí, que se nos hace tarde para ir a bailar. Me asalta por un momento la idea de jugar a la interesante y decirle que quién se ha creído; pero era ridículo, en cuanto escuche ese acento, rítmico, grave, calmado, seguro… bien hubiera podido desnudarme en medio de la calle y hubiera dado lo mismo. —Sí, se hace tarde. Contesté. Me toma de la mano y caminamos por Génova hasta un bar. —¿Qué te tomas? —Sólo a ti. No quiero que nada se interponga en la claridad del encuentro y pongo mi mano derecha sobre su pierna; me abraza fuerte y me besa mientras juego mis dedos en sus chinos largos y algo canosos.

Mirar a ambos lados de la calle









Me fui temprano de la fiesta de Mariano (uno de mis más queridos amigos y el primero en cumplir 30) principalmente porque tuve un ensueño, un flashazo de que en la fiesta estaba el Frijolito; conmigo, bailando, riendo, platicando, burlándose de cualquier estupidez, criticando a Bumbury, la política y la cultura occidental, cantando las rolas de Héroes del Silencio y Andrés Calamaro que se sabe tan bien, divirtiéndonos ligeramente como alguna vez lo habíamos hecho y que tenía demasiado que no se repetía. Lo tenía tan anclado a mis recuerdos que incluso pensé que una amiga que estaba en la fiesta lo había conocido en alguna noche de fiesta solo porque sabía que a los dos les había gustado mucho Sex on fire cuando salió. Pero esa no es la trama de esta historia, habrá muchas más con esta peculiar leguminosa como protagonista, seguramente todas escritas en pasado. Fue la gota que derramo el vaso en esa noche de juerga decembrina. Simplemente me corto la inspiración pachanguera pensar en él y en su falta de claridad hacia mí y a la conexión que teníamos; me hizo sentir que aunque tenía unas ganas de sexo que no sentía hacía un tiempo, no quería irme a casa acompañada por ninguno de los candidatos que ahí se ofertaban, ni siquiera por los dos más entusiastas y que hasta me habían parecido lindos.
"Todo lo que se creía permanente y perenne se esfuma, lo santo es profanado, y, al fin, el hombre se ve constreñido, por la fuerza de las cosas, a contemplar con mirada fría su vida y sus relaciones con los demás"
Karl Marx en el Manifiesto del Partido Comunista