Romeo+Juliet I Lado B


¿Y ustedes se quieren 
o se van a querer?
Si estoy empezando a sonar demasiado nostálgica es porque el encierro laboral esta secuestrando my dating life

            Era 1997 y Wannabe y Bitch sonaban alto y claro en mi habitación. Tenía 12 años y estaba comenzando la escuela secundaria. Ya era obvio que no era una niña bien ajustada y aunque creo que ahora es muy raro que alguien se ajuste a tremendo desbarajuste mundial, conforme pasan los años sigo encontrando que esta historia despierta sorpresa.
            Fabián, meaning mi Romeo para futuras y pasadas referencias, era el chico malo del colegio; estaba en el último año, se peleaba a la salida por lo menos una vez a la semana, fumaba y por supuesto era alto, delgado y de nariz grande. No tenía barba pero un modesto bigotito empezaba a asomárcele de por encima de la boca. Habían pasado a penas un par de meses del comienzo del año escolar cuando en un receso me encerró entre sus brazos contra la pared.
            —Si no te metes a tu salón te doy un beso,
            me dice mirandome directamente y sin reparo alguno a los ojos. En ese momento Clarita que era su “prefecta” favorita me llama a meterme al salón, le da las gracias por su ayuda para mantener el orden en los pasillos y lo despide.

Había una vez...

A lustful teacher n´ a student
(who lived happily ever after
just for the exact amount of time)



Los fantasmas de mis amantes pasados estaban empezando a cazarme. Primero, cierto rubio bostoniano bastante aficionado a los gatos y a las relaciones a largo plazo, se había vuelto una idea recurrente para cambiar de pasaporte. Tiempos desesperados llaman a pensamientos aún más desesperados; y aunque recuperar mi isla (mi piso) es el principal, hay otro que ronda con más frecuencia y es sobre el estilo de vida que estoy eligiendo. La duda es algo que te come lento si la dejas pero también te sirve para ganar perspectiva si la sabes utilizar.
"Todo lo que se creía permanente y perenne se esfuma, lo santo es profanado, y, al fin, el hombre se ve constreñido, por la fuerza de las cosas, a contemplar con mirada fría su vida y sus relaciones con los demás"
Karl Marx en el Manifiesto del Partido Comunista