Nada, todo, otros...







Repentinamente comenzó el verano; transformando al mundo con dos días de calor; estaba en la montaña, muy cerca del corazón del lugar más cálido que nadie me hubiera provísto jamás. Una choza de madera muy cerca de una ciudad pero lejana, muy lejana a ella, era todo lo que había, por cuanto civilización se entendiera, en ese momento, espacio, lugar...


Terminando el sendero de nuevo en la realidad, en la profundamente patética realidad, tomé un camino del que me di cuenta, me había servido demásiadas veces, de modos muy diferentes, con Mares muy distintos, cada vez.
"Todo lo que se creía permanente y perenne se esfuma, lo santo es profanado, y, al fin, el hombre se ve constreñido, por la fuerza de las cosas, a contemplar con mirada fría su vida y sus relaciones con los demás"
Karl Marx en el Manifiesto del Partido Comunista